El paraiso.

 Carlos trabajaba muchas horas al día, no tenía casi tiempo ni de mirar a su alrededor.

Vivía en un mundo artificial, dentro de su coche o de la oficina acristalada.

Él pensaba que eso era su paraíso, hasta que un amor a una linda chica lo hizo cambiar las luzes de la ciudad por una cabaña en la mar...ahhh la mar, el amor...

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