Para leer en mi casa de vidrio

 

16 de marzo de 2030

 

            Acabo de ponerme la mascarilla nueva que me compró mi papá anteayer. ¡Estoy muy contenta! Yo ya la había visto en una caja con lazos rojos y amarillos que estaba en su cama, y ya sospeché que sería mi regalo, pero no quise decírselo porque a él le gusta sorprenderme en mi cumpleaños. Es la de la Mujer maravilla, la superheroína que más me gusta. Hoy cumplo diez años y él me da la mascarilla que dicen ser la buena, por lo menos, ahora parece ser la nueva buena, esas cosas han cambiado tanto en los últimos meses... ¡Me da igual! Es de la Mujer Maravilla, eso sí me importa. Nunca he comprendido bien eso de una mascarilla buena y la otra no, para mí son todas iguales, mi papá se ríe cuando digo eso. Lo que cambia es que unas son de casa y otras de salir.

 

            Por la tarde, llegaron juntas mis compañeras de clase, solo pudieron venir ocho de ellas, todas con sus mascarillas de salida. Las demás compañeras accedieron al link que mi madre les envió hace algunas horas y las veo en la pared, como siempre ha sido estos años. El pastel virtual proyectado en la pared parece sabrosísimo, además de seguro ya que no se puede soplar encima de las comidas de nadie, no es seguro, pero al final cada una podrá llevar una pequeña parte ya higienizada a su casa.

 

            Todo fue muy lindo en mis cumpleaños. Pude salir a ver mi abuela, madre de mi madre, que vive en su casa de vidrio sola por su seguridad desde que el virus se volvió letal a los con más de 60 años de edad, así que no les podemos abrazar o algo por el estilo ya que no hay vacuna a toda la gente de aquí.

 

Mi madre y mi padre dicen que antes la cosa no era así, yo no les creo que haya sido seguro un día salir sin mascarillas, sin los guantes que llevo siempre conmigo, o abrazar a la gente sin la protección adecuado en las ropas, o que no había el toque de queda en las ciudades…creo que me engañan cuando lo dicen así, o lo hacen de broma.

 

Hoy escribo porque es un día muy feliz en mi vida y eso no pasa siempre, y quiero volver a este día de mi diario cuando esté viejita en mi casa de vidrio a ver si algo ha cambiado, mi padre cree que sí, mi madre dice que no, a ver…

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