Mi querido compañero de vida
Mi querido amigo y fiel compañero, aquel que sabe todo a mi respecto, o por lo menos de aquello que mis ojos ven y mi corazón siente... hoy te cuento que se completa un año desde que todo este caos e incertidumbre comenzaron a invadir nuestras vidas. Se completa un año de aquello que nos tocó personalemente, lo que hasta entonces no pasaba de un "quedate tranquila que no pasa nada" se transformó en "y bueno, era seguro que esto pasaría". Y un año se pasó, y sin duda pasarán otros más en las mismas situaciones. Nunca se sabe cuánto va a durar. A veces pienso que pasó rápido, otras veces parece que fue una eternidad. Ya decía Einstein que el tiempo es relativo, depende de qué lado de la puerta del baño uno se encuentra. Me gustaría poder estar del lado de adentro siempre que lo desee, pero muchas veces me toca estar del lado de afuera, Por lo tanto, todo requiere paciencia. Aunque la experiencia de estar siempre del lado de adentro, encerrados, no es buena, aburre, cansa, limita, enfurece. Y sin duda estamos viviendo de ese lado hace ya un año. Estar del lado de afuera puede ser riesgoso, puede causar problemas, pero sin duda la aventura y la experiencia valen el sabor a sensasiones que uno puede probar. Quería tanto poder salir, ver el mundo en libertad, sin miedo, sin taparme y esconderme, poder ver la sonrisa de la gente... Todo cambió, la comida ya no es la misma, la ropa no es la misma, el trabajo no es el mismo, la familia, o lo que nos queda de familia, ya no es como antes, ya casi no los veo... Las personas a mi alrededor parecen tristes, cabizbajas, resignadas, enojadas y a veces un poco locas. No es para menos, al fin y al cabo es la primera vez que muchas de nosotras vivimos todo esto. Pero seguimos enfrente y con esperanzas. Siempre nos dicen que tengamos fuerzas y ánimos para enfrentar los desafíos que están por venir, que no va a ser fácil, pero que luego todo pasará y que habrá valido la pena el sacrificio, el no resignarse. Lo que suelo escuchar frecuentemente es que es el precio que pagamos por los errores que cometemos... no lo sé... Lo que sí, creo que lo importante es no olvidar, no hay que olvidar la vida, no olvidar que somos humanos, que tenemos sentimientos y esperamos un día tener una vida normal. Solo que extraño mucho a mi novio, y me gustaría saber cómo se encuentra, si está bien, cómo está enfrentando esta nueva forma de vida que nos tocó. Sé que él es fuerte y va a superarlo, pero así todo quería poder darle un abrazo, besarlo, acariciarlo... éramos tan unidos, siempre muy compinches. Hoy se completa un año que no sé nada de él, un año desde que nos separaron, que nos colocaron en prisiones diferentes. Cuando cumpla mi pena y salga de este confinamiento, espero que aún pueda encontrarlo vivo y pueda abrazarlo. Seguro que nuestras vidas ya no serán las mismas, será un nuevo comienzo.
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