El diario del albañil.

 Escribo estás palabras para que no se me olvide esta dura jornada que estamos enfrentando. La pandemia llegó como un amigo poco deseado, no preguntó si podía llegar, silo queriamos por aquí. 

Toda mi rutina se ha cambiado de la noche al día, sin aviso previo. Me quedé quasi sin trabajo, la desesperación casi se instala en mi mente. No sé cuando todo volcerá a la normalidad, mas mientras tanto, pido a Diós que lleve esta ola de mala racha para lejos de mi rutina. Mis hijos necesitan comer, las cuentas necesitan ser pagas. No sé como eso va a terminar, si  volveremos a la dicha normalidad. Lo que deseo es tener mi vida de vuelta,

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