¿Recuerdos o momentos vividos?
Cuando me
desperté no sabía si lo había soñado o vivido. Bueno, en realidad todavía me
hago esa pregunta hasta el día de hoy y no puedo responderla con certeza.
Será
que fue fruto de mi imaginación? ¿Será que realmente lo viví? No lo sé, pero la
vida es así. Está llena de sorpresas, desafíos e incertezas y es lo que nos
mantiene alertas y dispuestos a continuar jugando este juego llamado vida.
Era una noche fría, muy fría… el césped estaba cubierto por una leve camada de
nieve, bueno no llegaba a ser nieve pero el césped ya no se veía tan verde como
de costumbre. Nos abrigamos, nos pusimos
los sacos, las botas y los guantes y salimos los cuatro a buscar un poco de
pasto verde y fresco. Mientras lo hacíamos
jugábamos y nos divertíamos con mis hermanos, como siempre.
Al entrar dejamos
todo en su debido lugar, tres bandejas del pasto más verde y fresco que
encontramos, tres potes de agua limpia y fresca y cada zapato repleto de dulces.
Luego de la cena, ansiosos y contentos todos nos fuimos a acostar imaginando
cuáles serían las sorpresas que encontraríamos a la mañana siguiente.
Cuando recosté mi cabeza en la almohada, no dejaba de pensar si habían leído mi
carta, si me traerían lo que les había pedido, si encontrarían….y pum me quedé dormido. ¿o no?
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